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¡Alerta en los hogares! 42% de niños y adolescentes reportan violencia familiar

Las agresiones dentro de casa no siempre dejan marcas visibles: también pueden manifestarse mediante maltrato psicológico, emocional y económico.

La violencia familiar continúa siendo una problemática que afecta a miles de hogares y cuyas consecuencias pueden extenderse más allá de las personas que reciben directamente las agresiones. De acuerdo con datos del Observatorio Ciudadano de Ficosec, aproximadamente el 42 por ciento de los niños y adolescentes reportan haber sido víctimas de violencia dentro de su entorno familiar.

Este tipo de violencia no se limita a los golpes. También puede presentarse mediante amenazas, humillaciones, control económico y agresiones emocionales que deterioran la convivencia y dejan secuelas en quienes las experimentan.

La violencia también afecta a quienes la presencian

Especialistas señalan la importancia de distinguir entre la violencia primaria, dirigida directamente contra una persona, y la violencia secundaria, que impacta de manera indirecta a otros integrantes de la familia, incluso cuando no son el objetivo de las agresiones.

Los niños y adolescentes pueden verse afectados al presenciar conflictos violentos en casa, lo que influye en su bienestar emocional y en la manera en que aprenden a relacionarse con otras personas.

Por ello, los expertos destacan la importancia de brindar atención psicológica individualizada, que permita identificar las consecuencias de estas experiencias y trabajar en la recuperación emocional de quienes han vivido o presenciado situaciones de violencia.

¿Por qué se repiten los ciclos de violencia?

Una de las principales preocupaciones es que estas conductas lleguen a considerarse normales dentro del hogar. Cuando una persona crece en un ambiente donde las agresiones forman parte de la convivencia cotidiana, puede tener dificultades para reconocerlas o establecer límites en sus relaciones futuras.

Los especialistas advierten que estas dinámicas pueden reproducirse entre generaciones, aunque no significa que todas las personas que viven violencia vayan a repetirla.

Ante este panorama, recomiendan fomentar la introspección, fortalecer las habilidades socioemocionales y aprender formas saludables de resolver conflictos. Reconocer las conductas violentas y buscar apoyo profesional son pasos importantes para romper estos ciclos y construir relaciones basadas en el respeto.