El sargazo es un alga marrón del género Sargassum que se encuentra ampliamente distribuida en océanos tropicales y templados, tanto en aguas poco profundas como en mar abierto. Mientras algunas especies permanecen en el fondo marino, las más visibles en el Caribe y el Golfo de México flotan gracias a vesículas llenas de aire.
¿Por qué el sargazo representa un riesgo para el turismo costero?
Aunque forman hábitat y alimento para tortugas, calamares y aves marinas, requieren altos niveles de luz solar, salinidad y nutrientes para proliferar, condiciones que se han intensificado en la última década.
Este crecimiento excesivo, impulsado por el cambio climático, alteraciones en corrientes y vientos y el aumento de nitrógeno y fósforo en el océano, ha provocado floraciones masivas que llegan a las costas.
Al acumularse sobre el Sistema Arrecifal Mesoamericano, estas algas impiden el paso de la luz y, al descomponerse, reducen el oxígeno disuelto, generando eutrofización y daños severos al ecosistema. Además, su presencia masiva en las playas afecta al turismo, desplaza paisajes naturales y emite olores desagradables.