El consumo frecuente de videos cortos a través de redes sociales, aunque parezca entretenido, puede tener efectos negativos en la capacidad de concentración. La Organización Mundial de la Salud señala que este hábito disminuye el tiempo que una persona puede dedicar a una actividad antes de perder el interés. Esto se debe a que actividades como la lectura no ofrecen una recompensa inmediata al cerebro, a diferencia de los videos cortos.
Expertos en salud recomiendan moderar el consumo de este tipo de contenido para mitigar los efectos negativos en la concentración.













