Una fuerte granizada acompañada de lluvias intensas y vientos severos sorprendió al norte de Italia, dejando graves daños en la región de Lombardía. En las provincias de Cremona y Brescia se registró la caída de granizos de hasta 10 centímetros de diámetro.
El temporal causó destrozos en automóviles, techos, paneles solares y cultivos, además de provocar inundaciones y afectar el servicio de trenes. Incluso, en la ciudad de Cremona, la fuerza de la tormenta provocó el desprendimiento de una parte de la fachada de su histórica catedral.