La Organización Mundial de la Salud asegura que con una buena planificación, comer sano no es necesariamente más costoso.
Comprar frutas y verduras locales como jícama, papaya, plátano, calabaza y espinacas puede reducir gastos y mejorar la salud. Planificar menús semanales ayuda a evitar compras impulsivas.













