La falla de San Andrés es uno de los sistemas geológicos más importantes de América del Norte. Se extiende por aproximadamente mil 300 kilómetros desde California hasta el Golfo de California y marca el límite entre las placas del Pacífico y Norteamericana.
Aunque la falla no atraviesa directamente México, su cercanía con el norte del país mantiene bajo atención a entidades como Baja California, Sonora y Chihuahua ante la posibilidad de un sismo de gran magnitud.
En el caso de Chihuahua, el escenario dependería de la magnitud y ubicación exacta del terremoto.
Un movimiento extremadamente fuerte en la región de la falla podría generar ondas sísmicas que se propagaran hacia territorio mexicano y provocaran afectaciones en infraestructura, carreteras, viviendas y servicios, aunque esto no significa que un megaterremoto en San Andrés necesariamente vaya a devastar al estado.
Uno de los principales riesgos para Chihuahua estaría relacionado con posibles interrupciones en servicios esenciales como electricidad, agua potable, comunicaciones y vías de transporte.
Además, un evento de gran magnitud podría complicar las labores de emergencia y provocar réplicas, mientras que la cercanía con Estados Unidos también podría generar afectaciones en la infraestructura fronteriza y en el intercambio comercial.
A pesar de que Chihuahua no se encuentra sobre la falla de San Andrés, el escenario vuelve a poner sobre la mesa la importancia de contar con protocolos de prevención y respuesta ante terremotos.
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