Continúa el debate sobre la llamada "ley censura" en México, con un consenso entre especialistas y legisladores para su eliminación total, no solo de algunos artículos. En un cuarto simulado de la reforma de telecomunicaciones, se insistió en la necesidad de respetar la libertad de expresión y los derechos ciudadanos, rechazando la sobrerregulación a concesionarios de radio y televisión, considerando que el cumplimiento de las obligaciones actuales es suficiente.
Se exige frenar la discrecionalidad de la agencia de transformación digital, que bajo la dirección de José Peña Merino, podría concentrar un poder excesivo, incluso superior al de la presidenta. La preocupación se centra en la eliminación de todos los elementos de censura de la iniciativa, incluyendo el artículo 109 que permite bloquear plataformas e interrumpir transmisiones. Se considera inaceptable la concentración de poder en una sola persona y la creación de un órgano colegiado sin independencia del gobierno.
La oposición ha puesto en evidencia las intenciones de Morena con esta ley, señalando una búsqueda de control por parte de la 4T sobre los medios de comunicación y las plataformas digitales a través de la agencia de transformación digital. Esta estrategia se relaciona con la reforma al poder judicial y la eliminación de organismos autónomos como el INAI y el IFT.
Los trabajos de la reforma comenzaron con un minuto de silencio por las víctimas del asesinato de dos personas del equipo de la jefa de gobierno Clara Brugada. La oposición presentará sus propuestas de reforma por separado para su integración al dictamen final.













