El esmalte dental, la capa externa más dura de los dientes, actúa como un escudo frente a daños y enfermedades, protegiendo las capas internas. Para preservarlo, la Organización Mundial de la Salud recomienda cepillarse dos o tres veces al día, reducir el consumo de azúcares y bebidas ácidas, y acudir al dentista al menos cada seis meses.
Un esmalte fuerte no solo mantiene una sonrisa saludable, sino que también previene problemas como caries y sensibilidad dental a largo plazo.