El gobierno de Chile declaró el estado de catástrofe en la región de Coquimbo y la provincia del Huasco tras registrarse las lluvias más intensas en casi cuatro décadas. Las precipitaciones causaron inundaciones, desbordamientos de ríos, cortes de servicios básicos y graves daños en las carreteras.
La emergencia ha dejado un saldo de cinco personas fallecidas, más de 2,200 damnificados, cerca de 100,000 personas aisladas y miles de viviendas afectadas. Las autoridades continúan realizando evacuaciones y trabajando para restablecer la electricidad y el agua potable.