Un cohete chino fue impactado por un rayo en pleno despegue mientras realizaba una misión espacial. La descarga eléctrica atravesó la estructura del vehículo en el momento en que todavía mantenía encendidos sus propulsores laterales.
A pesar del riesgo que este impacto representaba para el éxito de la misión, el cohete continuó con su ascenso y logró colocar en órbita el satélite que transportaba. Los análisis sugieren que el rayo se originó por la electricidad acumulada alrededor del vehículo al cruzar una zona de tormenta.