Lo que en 2016 parecía un tropiezo financiero para Warner Bros., hoy es considerado uno de los pilares de la comedia de detectives moderna. “The Nice Guys” (Dos tipos peligrosos), protagonizada por Ryan Gosling y Russell Crowe, ha logrado lo que pocas producciones consiguen: una segunda vida gracias al streaming. La película, que sitúa su acción en la colorida y decadente estética de los años 70, ha encontrado finalmente a su audiencia años después de abandonar las salas de cine.
Dirigida por Shane Black, la cinta destaca por una mezcla precisa de humor negro, diálogos ácidos y una química inesperada entre un detective privado de dudosa moral y un matón a sueldo. Esta combinación permitió que la obra pasara de ser un “fracaso” comercial a un fenómeno de culto, siendo recomendada constantemente en redes sociales y catálogos digitales por su frescura y estilo retro.
Sin embargo, este éxito tardío agridulce. A pesar del clamor de los fanáticos por una continuación, el propio Shane Black ha sido honesto sobre las posibilidades de una secuela. El obstáculo sigue siendo el mismo desde el primer día: la industria se rige por la taquilla inicial, y el bajo rendimiento económico de su estreno original sigue pesando más que su popularidad actual en plataformas, dejando la historia de Holland March y Jackson Healy en una pausa que parece definitiva.