En 2025, la cultura global vivió un momento histórico con la gran restitución cultural, donde museos de Occidente devolvieron miles de artefactos a sus países de origen. Este proceso marcó un cambio profundo en la ética del coleccionismo, reconociendo deudas históricas.
La repatriación impulsó la modernización de museos y el valor del patrimonio en el sur global, redefiniendo la historia y la justicia cultural.