Abraham Mansur es un joven juarense de 22 años que está demostrando que en el fútbol el éxito no solo se alcanza con el balón en los pies, sino también con el silbato en la mano. Aunque su llegada al arbitraje fue algo inesperado, motivado inicialmente por la falta de jueces en las ligas locales, Mansur descubrió una pasión que hoy lo tiene proyectado como una de las grandes promesas del arbitraje profesional representando a Chihuahua.
Con participaciones en encuentros de alto nivel, como el duelo entre las Bravas y Pumas Sub-19 Femenil, el joven árbitro asume su rol con una madurez sorprendente para su edad. Mansur se ve a sí mismo como un representante de todos aquellos que aman el fútbol y que, aunque no llegaron a ser jugadores profesionales, encontraron en la justicia deportiva su verdadera vocación. Incluso frente a la presión y los insultos que suelen llover desde la grada, Abraham mantiene la calma, asegurando que tiene la piel lo suficientemente gruesa para que las críticas no nublen su juicio en la cancha.
Detrás de su disciplina se encuentran figuras clave como Francisco López y Antonio Marrufo, quienes fueron sus mentores y guías para lograr su debut profesional. Sin embargo, su mayor motor emocional es su abuela, conocida cariñosamente como “Mamá Mari”, quien es su inspiración constante para seguir escalando peldaños con el sueño firme de llegar a las ligas más importantes del mundo.