Un partido de hockey juvenil en Rhode Island fue interrumpido por un atacante que dejó dos personas sin vida y tres lesionadas. El incidente ocurrió detrás de una de las bancas, provocando que jugadores y entrenadores buscaran resguardo. La policía indicó que el ataque aparentemente iba dirigido a familiares y que el agresor se quitó la vida posteriormente.
Las autoridades señalaron que un asistente intentó someter al atacante, lo que contribuyó a que el suceso terminara más rápidamente. Este trágico evento resalta la vulnerabilidad de los espacios públicos y la rápida respuesta de algunos individuos ante situaciones de emergencia.