Una obra en construcción ubicada en el centro de Manhattan motivó un fuerte operativo de seguridad tras presentar un riesgo inminente de colapso. Los trabajadores del lugar fueron evacuados de emergencia luego de que las columnas de soporte comenzaran a deformarse notablemente y varios pisos del edificio mostraran hundimientos estructurales.
Como medida de precaución, las autoridades ordenaron el desalojo de nueve edificios colindantes y de una escuela cercana, además de proceder al cierre de varias calles a la redonda. El inmueble afectado, que anteriormente albergaba la sede de una compañía farmacéutica, se encuentra en proceso de reconversión para convertirse en un complejo habitacional de más de 1,600 departamentos.