Las acusaciones provenientes de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza han comenzado a generar evidentes grietas y cambios de narrativa dentro de la cúpula de Morena. Mientras la presión mediática aumenta, los líderes del partido han pasado del respaldo absoluto a una postura de cautela institucional que condiciona el apoyo al avance de las investigaciones legales.
Entre la ley y la lealtad: El futuro político de Sinaloa en juego
Ricardo Monreal, una de las figuras clave del movimiento, ha marcado una distancia notable al subrayar que el respaldo del partido estará sujeto estrictamente a lo que dicte la ley y la Constitución. Aunque invocó el principio de presunción de inocencia, su discurso sugiere que el apoyo no es un cheque en blanco, dejando el futuro político de los señalados en manos de lo que determine la Fiscalía General de la República (FGR).
Por otro lado, el silencio de Adán Augusto López ha sido interpretado como una señal de la tensión interna que vive el partido. Su negativa a emitir declaraciones sobre el caso contrasta con la defensa de otros legisladores, como Ignacio Mier, quien sostiene que hasta el momento no existen pruebas que justifiquen medidas extremas como una extradición. Este panorama de contrastes revela que el costo político de los señalamientos está obligando a los líderes morenistas a reevaluar su cercanía con el mandatario sinaloense.
Rocha Moya: de la academia al poder en medio de sospechas
Para esta y más información, síguenos en nuestras redes sociales. En Facebook nos encuentras comoTV Azteca Ciudad Juárez, vía Twitter @AztecaJrz. Instagram @tvaztecaciudadjuarezen TikTok@tvaztecaciudadjuarez o también visita más notas en nuestro sitio https://www.aztecaciudadjuarez.com/
