Durante la Cuaresma, las empanadas de atún y la capirotada son platillos representativos que mantienen vivas las tradiciones gastronómicas. Las empanadas de atún se preparan con masa artesanal y un guisado de atún que incluye tomate, cebolla y, en ocasiones, papas. Este platillo se sirve acompañado de arroz y ensalada de la casa, que contiene lechuga, láminas de zanahoria, acelgas y frutos secos, siendo una opción práctica y económica apta para toda la familia, ya que el chile se ofrece aparte.
Por otro lado, la capirotada es el postre por excelencia de la Cuaresma, elaborada con pan, piloncillo, queso y frutos secos. Destaca por su sabor y su significado cultural y religioso, siendo un ícono de la temporada. Ambos platillos se convierten en una parte esencial de la mesa familiar, recordando las tradiciones y sabores que se disfrutan año con año.