La muerte de Sarah Katz, una estudiante de 21 años de la Universidad de Pensilvania, ha generado un amplio debate en Estados Unidos sobre el consumo de bebidas energéticas y la necesidad de mejorar su etiquetado.
Caso Sarah Katz reabre debate por etiquetado de bebidas energéticas
La joven padecía síndrome de QT largo, una condición cardíaca que puede provocar arritmias graves, por lo que tenía indicación médica de evitar estimulantes.
Sin embargo, en 2022 colapsó tras consumir una bebida conocida como Charged Lemonade, la cual, según la demanda presentada por su familia, era promocionada como un producto “natural”, lo que habría generado confusión sobre su contenido.
Investigaciones posteriores revelaron que una porción de 30 onzas de esta bebida contenía alrededor de 390 miligramos de cafeína, una cantidad cercana al límite diario recomendado para un adulto sano.
Además, se señaló que el producto se encontraba junto a bebidas sin cafeína, lo que dificultaba identificar el riesgo para los consumidores.
Tras el caso y las demandas interpuestas, la empresa retiró la bebida del mercado en 2024, no obstante, la familia de Sarah Katz impulsa una iniciativa para que se establezcan normas más estrictas que obliguen a las compañías a informar de manera clara y visible el contenido de cafeína en sus productos.
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