La intensa ola de calor que afecta al continente europeo ha acelerado de forma alarmante el derretimiento de los glaciares en Suiza. Esto se debe a que la capa de nieve que usualmente los protegía de la radiación solar desapareció varias semanas antes de lo previsto en el ciclo habitual.
Como consecuencia, los glaciares han comenzado a perder el hielo que se había acumulado a lo largo de décadas e incluso siglos, registrándose pérdidas de hasta metro y medio de espesor en solo dos semanas en ciertos puntos. Los turistas que visitan la zona han señalado que el retroceso de la masa de hielo es cada vez más evidente a simple vista.