Hace 50 años se impuso un poder sin competencia; hoy vuelven a intentar lo mismo bajo el nombre de Reforma Electoral, la llamada Ley Gandalla

Prometen recortes, pero dilapidan recursos en el Tren Maya, Dos Bocas y Pemex. No buscan eficiencia: buscan control. Quieren silenciar al árbitro y eliminar a la oposición. Esto no es una reforma, es un retroceso hacia el México del partido único.

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