Las lesiones forman parte de la práctica deportiva y pueden afectar tanto a atletas de alto rendimiento como a personas que realizan ejercicio de manera recreativa. Entre las más comunes se encuentran los esguinces de tobillo y rodilla, así como desgarres y distensiones musculares, generalmente provocados por sobrecarga, falta de calentamiento o una técnica incorrecta al realizar los movimientos.
También son frecuentes las tendinitis y molestias por uso excesivo, especialmente en hombros, rodillas y espalda baja, derivadas de movimientos repetitivos y periodos insuficientes de descanso. Especialistas señalan que una adecuada preparación física, respetar los tiempos de recuperación y atender cualquier dolor de forma temprana son fundamentales para prevenir lesiones más graves y mantener una práctica deportiva segura.