Rusia somete a sus aspirantes a cosmonautas a un exigente proceso de selección antes de enviarlos al espacio. Los candidatos deben superar pruebas de resistencia física, conocimientos técnicos y dominio del inglés.
Estas pruebas incluyen resistencia al mareo espacial, equilibrio, entrenamientos en aislamiento y simulaciones de microgravedad, buscando filtrar a quienes puedan soportar las condiciones exigentes de los viajes espaciales.