El volcán Kanlaon, ubicado en Filipinas, registró una nueva erupción con una duración aproximada de tres minutos, la cual proyectó una columna de ceniza que alcanzó entre dos y tres kilómetros de altura. La posterior caída de este material cubrió caminos, vehículos y vegetación en las comunidades aledañas, aunque afortunadamente no se reportaron personas lesionadas.
Ante la actividad volcánica, las autoridades reiteraron la prohibición estricta de ingresar a un radio de seguridad de 4 kilómetros alrededor del cráter. Esta medida preventiva busca salvaguardar a la población frente al riesgo latente de nuevas detonaciones y emisiones de ceniza.