El volcán Kilauea en Hawaii, uno de los más activos del mundo, hizo erupción, lanzando fuentes de lava que superan los 200 metros de altura. La actividad ha expulsado más de 3 millones de metros cúbicos de lava y generado una enorme nube de ceniza y polvo.
Ante el riesgo, una escuela cercana evacuó a cerca de 300 estudiantes, y parques y carreteras fueron cerrados. Este tipo de eventos puede prolongarse desde semanas hasta más de un año, manteniendo en alerta constante a las comunidades de la región.