El brote de ébola en la República Democrática del Congo ha golpeado con fuerza al personal sanitario que se encuentra en la primera línea de atención. Los reportes oficiales indican que al menos 75 trabajadores de la salud se han contagiado y 17 han fallecido a consecuencia de esta emergencia sanitaria, la cual fue detectada semanas después de su comienzo en la región.
La situación en los centros médicos se agrava notablemente debido a la falta de insumos básicos de protección como guantes y mascarillas. Esta carencia dificulta que los profesionales brinden una atención segura a los pacientes y eleva de forma considerable el riesgo de transmisión del virus en los entornos hospitalarios.
Además de las evidentes carencias materiales, el avance de la enfermedad ha generado un fuerte desgaste emocional y psicológico en el personal médico. Ante la vulnerabilidad en la que laboran y el temor fundado a sufrir un contagio, esta situación ha provocado que algunos de los trabajadores de la salud opten por dejar de atender pacientes, complicando aún más la respuesta ante la crisis sanitaria.