Un automovilista en el condado de Yorkshire, Inglaterra, fue sentenciado a prisión tras protagonizar una de las persecuciones más peligrosas registradas recientemente en las autopistas británicas. El incidente, que fue captado por cámaras de seguridad y patrullas, alcanzó velocidades superiores a los 200 km/h mientras el conductor realizaba maniobras erráticas, ignorando por completo las órdenes de detención de las unidades policiales.
La persecución llegó a su fin de manera violenta cuando el sujeto, al intentar mantener la alta velocidad, perdió el control de su unidad e impactó directamente contra una rotonda. La fuerza del choque provocó que el vehículo saliera proyectado por el aire y diera varias vueltas sobre el pavimento antes de detenerse. A pesar de la magnitud del impacto, el conductor sobrevivió para enfrentar a la justicia.
Tras declararse culpable de conducción temeraria y otros cargos relacionados, un juez le dictó una sentencia de 16 meses de cárcel. Adicionalmente, se le impuso una inhabilitación para conducir por un periodo de 3 años y 8 meses, una medida que las autoridades de Yorkshire destacaron como parte de su política de “tolerancia cero” ante comportamientos que pongan en riesgo extremo la vida de terceros en las vías públicas.