Un voraz incendio redujo a cenizas una importante fábrica de pintura y solventes en la regencia de Gresik, Indonesia, desatando el pánico entre los residentes locales. El siniestro, que comenzó en un área de almacenamiento, se alimentó rápidamente de grandes cantidades de tíner y materiales inflamables, lo que provocó una serie de detonaciones que dificultaron las labores de rescate.
Equipos de emergencia de diversas jurisdicciones desplegaron un operativo masivo que se extendió por varias horas para cercar el fuego y evitar que las llamas alcanzaran zonas residenciales aledañas. A pesar de la magnitud de las explosiones y la densa columna de humo tóxico que cubrió la zona, las autoridades confirmaron con alivio que no se registraron víctimas fatales ni heridos, gracias a una oportuna evacuación del personal.
Aunque el fuego ya ha sido controlado, los daños materiales se reportan como totales en la nave principal de producción. Actualmente, peritos en siniestros trabajan en la zona cero para determinar si el origen fue un fallo eléctrico o un error humano en el manejo de los químicos, mientras la empresa evalúa las millonarias pérdidas de este desastre industrial.