En la colonia Santa Margarita de Puebla, el espacio público fue recuperado tras una intervención directa de las fuerzas del orden municipal y servicios urbanos. Una estructura construida ilegalmente, que invadía la banqueta y parte del arroyo vehicular, fue demolida con el uso de una retroexcavadora luego de que los propietarios ignoraran las notificaciones previas para retirarla de manera voluntaria.
La edificación, que funcionaba como bodega para un negocio particular, carecía de cualquier tipo de permiso y, por su ubicación sobre la vía pública, se determinó que era técnica y jurídicamente imposible de regularizar. Ante el vencimiento del plazo otorgado, el personal del ayuntamiento procedió al derribo total de la obra frente a los residentes de la zona, quienes observaron las maniobras que liberaron nuevamente el paso peatonal.
Además de la pérdida de la construcción, el responsable del inmueble deberá enfrentar consecuencias económicas significativas. Las autoridades poblanas informaron que se le fincará una multa administrativa considerable y, adicionalmente, se le cobrará el costo total del operativo de demolición, incluyendo el uso de la maquinaria pesada y la disposición de los escombros resultantes.