En un esfuerzo heroico que demuestra la fuerza de la unión comunitaria, los habitantes de Lorica, en el norte de Colombia, lograron finalmente cerrar un boquete de 150 metros de longitud que amenazaba con inundar toda la región. La ruptura, provocada por la fuerza del río Sinú tras sus recientes desbordamientos, mantuvo en vilo a miles de familias durante casi dos semanas de trabajos ininterrumpidos.
La labor fue titánica: voluntarios de la zona, trabajando hombro con hombro, utilizaron materiales rústicos como madera, estacas y miles de costales rellenos de arena para levantar una barrera artesanal pero efectiva contra la corriente. Ante la magnitud del daño y el cansancio de los pobladores, diversos equipos de apoyo y autoridades locales se sumaron en la fase final para reforzar la estructura y garantizar que el paso del agua fuera sellado por completo.
A pesar del éxito de esta jornada, el alivio en Lorica es cauteloso. Las autoridades han advertido que, aunque el boquete fue cerrado, la zona se mantiene bajo vigilancia constante y en estado de alerta ante posibles nuevas crecientes del río Sinú. Los líderes comunitarios han aprovechado este logro para hacer un llamado urgente al gobierno central, señalando que los costales de arena son una medida temporal y que la región requiere de obras de ingeniería definitivas para evitar que el río vuelva a reclamar el territorio.