El agua embotellada no siempre es mejor: esto debes saber antes de comprarla
Aunque se percibe como más segura, el agua embotellada puede tener contaminantes y un alto costo ambiental. El agua del grifo, cuando es potable, puede ser una opción más sostenible
Aunque muchas personas confían más en el agua embotellada que en la del grifo, diversos estudios indican que esta no siempre es más pura ni más segura. Su regulación puede ser menos estricta que la del agua urbana, lo que deja margen para la presencia de microplásticos, metales y otros contaminantes no visibles a simple vista.
Además de la calidad, otro factor importante es el costo. El agua embotellada puede ser entre 100 y 1000 veces más cara que el agua del grifo, lo que representa un gasto significativo a largo plazo. A esto se suma el impacto ambiental derivado del uso masivo de botellas de plástico y el transporte de estos productos.
Si bien la elección depende de gustos, accesibilidad y percepción, optar por el agua del grifo —cuando cumple con los estándares sanitarios— no solo representa un ahorro económico, sino también un paso hacia un consumo más responsable con el medio ambiente.
¿Qué diferencias hay entre el agua embotellada y el agua del grifo en calidad y seguridad?
El agua del grifo suele estar regulada por organismos públicos bajo estándares rigurosos, mientras que el agua embotellada puede tener menos controles y, en ocasiones, contener sustancias como microplásticos o metales, aunque ambas pueden ser seguras si cumplen con las normativas.
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