Especialistas advierten sobre las consecuencias del estrés laboral, que no solo se manifiesta como cansancio, sino también con síntomas físicos como dolor de cabeza, tensión muscular, malestar estomacal y dificultad para desconectarse. Cuando el estrés laboral se vuelve crónico, puede llevar al “burnout” y afectar otros ámbitos de la vida, incluyendo el personal.
Para manejar el estrés, se recomienda hacer pausas durante la jornada, cuidar la respiración y la forma en que nos hablamos a nosotros mismos. En grandes corporaciones, es importante que los líderes monitoreen cómo sus equipos están viviendo los cambios significativos para canalizar su energía de manera apropiada. Identificar las emociones, comunicarse y pedir apoyo son acciones clave, ya que el estrés no siempre es visible, pero el cuerpo termina manifestándolo.