Con la proximidad del verano y debido a las condiciones geográficas del clima desértico que impera en la región, las altas temperaturas han comenzado a manifestarse de forma severa, incrementando exponencialmente el riesgo de que la población sufra un golpe de calor. Ante este panorama, especialistas médicos lanzaron una alerta para enfocar la atención en los dos extremos de la vida: los niños menores de 5 años y los adultos mayores, quienes son biológicamente los sectores más vulnerables a las inclemencias del clima extremo.
En el caso de la primera infancia, los profesionales de la salud advierten que los infantes carecen de un sistema de autorregulación térmica completamente desarrollado, por lo que pueden deshidratarse con extrema facilidad. Las señales de alerta que los padres de familia deben monitorear de forma estricta incluyen estados de irritabilidad inusual, llanto sin desprendimiento de lágrimas, resequedad notable en la mucosa bucal, ausencia de orina durante varias horas y, en escenarios de deshidratación severa, la presencia de convulsiones que ponen en riesgo su vida.
Por otra parte, los adultos mayores presentan una susceptibilidad muy alta debido al proceso natural de envejecimiento, el cual genera una pérdida gradual de la grasa subcutánea. Este tejido graso actúa de forma ordinaria como un termorregulador natural del cuerpo humano, y al verse disminuido, disminuye también la capacidad del organismo para adaptarse al calor sofocante del exterior.
Para mitigar este impacto ambiental, las autoridades sanitarias recomiendan de manera enfática mantener una hidratación constante a base de agua natural o sueros orales, utilizar de forma diaria bloqueador solar con un factor de protección adecuado, y vestir ropa ligera pero de manga larga para proteger la piel de la radiación directa.
Finalmente, se reiteró que ante la sospecha de que una persona esté atravesando por un golpe de calor, se debe activar de inmediato el protocolo de emergencia llamando al 911. Mientras arriban las unidades de rescate, las acciones de primeros auxilios exigen trasladar de forma urgente a la víctima hacia una zona de sombra o un espacio fresco, retirarle el exceso de prendas de vestir y comenzar a refrescar su cuerpo de manera paulatina utilizando agua directa y lienzos húmedos en la cabeza, el cuello y las axilas.