Mario es un dedicado padre de familia con siete hijos que trabaja diariamente como malabarista en un crucero de la avenida Triunfo de la República, en Ciudad Juárez, Chihuahua. A pesar de enfrentar la limitación física de no contar con una de sus piernas, Mario realiza sus acrobacias y piruetas entre los automóviles con gran destreza y una excelente actitud, esforzándose cada jornada para ganarse el sustento diario y llevar el sustento a su hogar.
Aunque al principio de emprender este camino sintió vergüenza por salir a las calles, Mario decidió realizar esta actividad en la vía pública debido a que los ingresos de sus tres empleos anteriores resultaban insuficientes para mantener los gastos de su numerosa familia.
Con mucho positivismo y una enorme dosis de humor ante su situación personal, el juarense comparte abiertamente el orgullo que representa para él cumplir con su rol de padre. A través de su labor cotidiana en el asfalto, se esfuerza al máximo para convertirse en un verdadero ejemplo de vida y superación constante para todos sus hijos, guiándolos hacia adelante con base en su propia experiencia de esfuerzo y resiliencia.