Las ballenas del Golfo de California han obtenido protección gracias a una orden judicial que suspende provisionalmente el tránsito de buques en la zona. Esta medida busca prevenir daños al ecosistema marino mientras se resuelve un litigio, considerando el riesgo que el tráfico marítimo representa para estas especies.
Organizaciones ambientales impulsaron el caso desde 2025, argumentando que las colisiones con embarcaciones y el ruido afectan gravemente a las ballenas y su hábitat. Este fallo sienta un precedente para nuevas formas de protección ambiental frente a proyectos industriales.