Pyongyang, la capital de Corea del Norte, ha comenzado a registrar tráfico vehicular y problemas de estacionamiento debido al aumento de automóviles particulares. Las calles están más congestionadas, los estacionamientos llenos y se está construyendo nueva infraestructura para vehículos, incluyendo zonas de carga eléctrica.
Este incremento se produce tras cambios legales que permitieron la compra de un automóvil por familia a través de distribuidores autorizados por el estado. Aunque los autos siguen siendo accesibles principalmente para las élites, el crecimiento en su demanda está modificando la movilidad en la capital norcoreana, que antes permanecía prácticamente vacía.