Una historia que desafía toda lógica médica y de supervivencia conmocionó al mundo del montañismo de alta competencia, luego de que un veterano guía nepalí, que había sido dado por muerto en las laderas del monte Everest, regresara por su propio pie de la llamada “zona de la muerte”.
El protagonista de este milagro de la naturaleza fue identificado como Hillary Dawa Sherpa, de 52 años, quien había sido visto por última vez descendiendo de la montaña tras guiar con éxito a un escalador extranjero. Al perderse el rastro de su paradero en una de las secciones más peligrosas del coloso de hielo, los equipos de rescate desplegaron rastreos aéreos sin éxito, lo que llevó a su familia y a la comunidad de escaladores a perder toda esperanza de encontrarlo con vida.
Dando por hecho el deceso debido a las condiciones climáticas extremas del Everest, la esposa y la hija del guía regresaron a su hogar e iniciaron formalmente los solemnes rituales funerarios tradicionales y las oraciones por el descanso de su alma.
Sin embargo, la historia dio un giro radical cuando integrantes de un equipo de limpieza que trabajaba en el desmantelamiento de rutas divisaron a una figura humana que avanzaba con extrema dificultad. Para sorpresa de todos, se trataba de Dawa Sherpa, quien logró salir por sus propios medios de una grieta profunda en la que había caído atrapado durante dos días, iniciando después un peligroso descenso en solitario, sin alimentos ni botellas de oxígeno de reserva.