La composta se consolida como una de las herramientas más valiosas y sustentables para la agricultura, la jardinería doméstica y la preservación ambiental en la frontera, destacando como un abono orgánico de alta calidad que se genera a partir de la descomposición controlada de residuos vegetales y materiales completamente biodegradables.
A través de demostraciones prácticas en el Parque Central, se detalló el proceso de producción que implementan utilizando la lombriz roja californiana. Estos pequeños organismos juegan un papel crucial en el ecosistema, ya que se encargan de devorar y transformar los desechos orgánicos en nutrientes esenciales como el fósforo, el potasio y el nitrógeno, elementos vitales para el sano desarrollo de la vegetación.
El método a gran escala del parque se realiza en infraestructuras o pilas de concreto, llevando un periodo de maduración de tres meses y medio en los que se alimenta constantemente a las poblaciones de lombrices. Sin embargo, los especialistas recordaron que este beneficio se puede replicar de forma casera en los hogares juarenses utilizando sobras de frutas, verduras y hojarasca, con la única variante de que el proceso tarda un poco más de tiempo al prescindir de los gusanos californianos.
Para los ciudadanos interesados en aplicar este nutriente natural en sus hogares, se emitieron las siguientes recomendaciones prácticas de dosificación:
- Plantas pequeñas y macetas: Aplicar una capa de 1 a 3 centímetros de espesor sobre la tierra cada dos o tres meses.
- Arbustos: Distribuir de 2 a 5 kilogramos de abono alrededor de la base, dos veces al año.
- Árboles frutales: Añadir de 5 a 10 kilogramos de composta una o dos veces por año para potenciar su producción.
El uso de la composta representa una alternativa ecológica de alto impacto para la comunidad, ya que disminuye drásticamente la dependencia a los fertilizantes químicos tradicionales, permite el máximo aprovechamiento de la basura doméstica y fortalece la estructura de los suelos de la región de manera natural.