Pobladores de la región de Kaprada, ubicada en el distrito de Valsad en la India, enfrentan una situación extrema de vulnerabilidad al verse obligados a arriesgar su integridad física de manera diaria con el único propósito de recolectar agua potable para sus familias. La severa escasez que azota a la zona ha llevado al límite a los habitantes de las comunidades rurales, quienes carecen de un acceso regular al recurso básico.
Diversas filmaciones de denuncia que circulan a nivel internacional evidencian el peligroso método que implementan las mujeres de la localidad, quienes tienen que descender a grandes profundidades utilizando cuerdas delgadas y escaleras de madera improvisadas hasta el fondo de los pozos comunitarios en un intento por extraer las últimas reservas de líquido. Mientras tanto, decenas de personas más se congregan en los alrededores, esperando su turno durante largas jornadas bajo las intensas temperaturas de la región.
Esta problemática de desabasto ha afectado de manera sistemática a las poblaciones del distrito de Valsad durante años, ensañándose de manera particular con los asentamientos indígenas y ejidales más apartados de la infraestructura urbana. La falta de planeación y las condiciones climáticas adversas han acelerado el deterioro de los mantos acuíferos del sector, dejando a miles de personas en el desamparo hídrico.
Los propios afectados manifestaron de forma pública su descontento ante la falta de soluciones definitivas por parte de las autoridades gubernamentales. Los denunciantes señalaron que la gran mayoría de las fuentes y presas naturales de la región se encuentran completamente secas, y que el programa emergente de distribución mediante pipas y camiones cisterna resulta lento, ineficiente e insuficiente para cubrir las necesidades más elementales de alimentación e higiene de los hogares.