Las alarmas del sector agropecuario en los Estados Unidos se han encendido tras confirmarse la detección de un becerro infectado con el gusano barrenador en el estado de Texas. Este peligroso parásito no se registraba de forma nativa en dicho territorio desde el año 1966, lo que representa un grave retroceso sanitario tras seis décadas de haber sido erradicado. De acuerdo con los reportes epidemiológicos, la plaga ha venido avanzando de manera paulatina desde las regiones del norte de México.
El gusano barrenador es una larva de mosca que afecta de forma agresiva al ganado y a otros animales de sangre caliente, incluidos los seres humanos. El ciclo de infección comienza cuando las moscas adultas depositan sus huevecillos directamente en heridas abiertas, raspones o picaduras de los animales; una vez que eclosionan, las larvas se introducen bajo la piel para alimentarse vorazmente de los tejidos vivos del huésped, lo que puede provocar infecciones masivas y la muerte del ejemplar si no se diagnostica y trata de manera oportuna.
Ante el inminente riesgo de dispersión, las autoridades sanitarias de Texas implementaron un cerco de emergencia, restringiendo de forma estricta el movimiento y traslado de cualquier tipo de ganado en un radio de 20 kilómetros a la redonda a partir del punto del hallazgo. Asimismo, se ha reforzado la vigilancia en las aduanas y desplegado brigadas técnicas para contener la propagación del insecto.
La situación es calificada como crítica por los especialistas, ya que en el territorio de México se han reportado más de 27,000 casos acumulados desde finales de 2024. Los expertos advierten que una expansión descontrolada del parásito dentro de los ranchos tejanos podría desencadenar pérdidas económicas multimillonarias en la industria ganadera, afectando la cadena de suministro de carne y las exportaciones internacionales.