Un nuevo e impresionante récord de masificación se registró en la cumbre más alta del planeta, luego de que un total de 274 personas lograran alcanzar de forma simultánea la cima del Monte Everest en una sola jornada, estableciendo la cifra más alta de ascensos diarios registrada hasta la fecha en la historia del alpinismo.
Este logro masivo se presentó como consecuencia directa de un prolongado embotellamiento. Durante varios días previos, las expediciones se mantuvieron completamente frenadas debido a la presencia de un enorme bloque de hielo que obstruía el paso principal y que impedía el ascenso seguro por las líneas de cuerda fijadas, obligando a los escaladores a esperar pacientemente en los campamentos inferiores a que se abriera una ventana de buen tiempo y transitabilidad.
El flujo masivo de personas coincide con la decisión del gobierno de Nepal de otorgar una cifra récord de casi 500 permisos de escalada para esta temporada, una política sumamente lucrativa pero fuertemente criticada por la comunidad internacional debido al elevado riesgo que representa para la seguridad de los deportistas.
Lamentablemente, las consecuencias de esta aglomeración ya se han dejado sentir en las estadísticas humanas, contabilizándose de manera oficial el fallecimiento de dos guías sherpas y un montañista extranjero en lo que va de la temporada.
A través de diversas imágenes y videos compartidos en plataformas digitales por los propios escaladores, se pudieron observar largas e impactantes filas de personas con trajes térmicos esperando su turno para avanzar en los tramos más estrechos de la ruta, justamente en zonas ubicadas a más de 8,000 metros de altitud. Este sector es conocido mundialmente como “la zona de la muerte”, un punto crítico donde las presiones atmosféricas caen drásticamente y la extrema falta de oxígeno incrementa significativamente el riesgo de sufrir edema cerebral, congelamiento o infartos debido a los prolongados tiempos de espera a la intemperie.