En una operación de rescate que mantuvo en vilo a la comunidad de Australia, un equipo de especialistas logró liberar con éxito a una ballena jorobada de aproximadamente 9 metros de largo que se encontraba atrapada en un banco de arena en el río Kulongok. El cetáceo había quedado varado en una zona de poca profundidad, lo que ponía en grave riesgo su vida debido al peso de su propio cuerpo y la exposición fuera del agua.
Los rescatistas emplearon maniobras de alta precisión, utilizando cuerdas y una embarcación diseñada para este tipo de emergencias. Con paciencia y cuidado extremo para no lastimar la piel del ejemplar, lograron remolcarlo lentamente hacia canales con mayor profundidad. Una vez que la ballena recuperó la flotabilidad, los brigadistas la escoltaron tanto a nado como en lanchas para asegurarse de que no se desorientara y volviera a encallar en la misma zona.
El momento más emotivo del rescate ocurrió cuando el animal, tras alcanzar aguas seguras, expulsó agua con fuerza por su espiráculo, señal de que sus pulmones estaban despejados y su energía se mantenía estable. El operativo fue descrito por los participantes como un esfuerzo agotador pero gratificante, logrando que este gigante del océano retomara su camino hacia el mar abierto en perfectas condiciones de salud.