El desprendimiento de dos enormes rocas, del tamaño de un automóvil, provocó el cierre de la autopista Kamehameha a la altura de Waimea Bay en Hawái. Las rocas descendieron por distintos puntos de la montaña, derribando árboles a su paso y evidenciando la inestabilidad del terreno. Aunque no se reportaron personas lesionadas, el incidente afectó una de las principales rutas que conecta comunidades de Oahu.
Las autoridades mantuvieron la zona cerrada no solo por los escombros, sino también por el riesgo de nuevos desprendimientos y posibles daños a la infraestructura cercana, incluyendo una línea de agua ubicada bajo la carretera.