La tecnología de conducción autónoma enfrenta escepticismo en la Unión Europea, a pesar del optimismo de empresarios como Elon Musk. Aunque el sistema ya obtuvo un visto bueno preliminar en Países Bajos, correos entre reguladores revelan dudas en varios países europeos sobre su seguridad y desempeño.
Entre las principales preocupaciones se encuentran la tendencia del sistema a exceder los límites de velocidad, su funcionamiento en carreteras con hielo y la posibilidad de que los conductores ignoren los controles de seguridad. La decisión final quedará en manos de un comité europeo que evaluará la tecnología en los próximos meses.