El gran parche de basura del Pacífico ha evolucionado de ser solo un problema de contaminación a funcionar como hábitat para diversas especies marinas. Fragmentos de plástico albergan comunidades completas de vida, principalmente invertebrados como cangrejos, anémonas y percebes. Existe evidencia de reproducción y crecimiento en estos ecosistemas flotantes, lo que indica que algunas especies no solo sobreviven, sino que completan su ciclo de vida en este entorno.
Este fenómeno, denominado neopelágico, sugiere que la basura ya forma parte de los ecosistemas marinos, reconfigurando la distribución de estas especies en el océano.