El periodo vacacional representa un cambio drástico en la rutina diaria de los niños, pero también se convierte en una excelente oportunidad para potenciar habilidades como la creatividad, la imaginación y la convivencia familiar. Ante el reto que afrontan los padres para mantener activos a sus hijos durante casi dos meses, especialistas sugieren implementar actividades sencillas al aire libre, como caminatas en el parque, o inscribirlos en disciplinas deportivas como fútbol, natación o béisbol.
Asimismo, los expertos recomiendan realizar actividades lúdicas dentro del hogar utilizando materiales cotidianos y accesibles, tales como preparar “líquido no newtoniano” con maicena o elaborar una especie de “slime” casero remojando semillas de chía en agua. Más allá de mantener entretenidos a los menores, estas dinámicas buscan fomentar el tiempo de calidad entre padres e hijos, fortaleciendo los vínculos afectivos antes de que los niños crezcan.