Un avión ligero se estrelló contra la estructura del rascacielos más alto de Beijing, provocando la movilización inmediata de los cuerpos de rescate y seguridad en el corazón de la capital china. El impacto generó daños de consideración en la fachada superior de la imponente torre de 109 pisos de altura.
Testigos en el lugar captaron con sus teléfonos móviles el momento en que caían pedazos de concreto y escombros desde las alturas, así como restos de la aeronave siniestrada. Los objetos contundentes terminaron golpeando y destruyendo varios vehículos particulares que se encontraban estacionados en las inmediaciones del edificio.
Al sitio del percance arribaron de forma masiva elementos del cuerpo de bomberos, personal paramédico y agentes de la policía local para acordonar el área, controlar los riesgos en la zona y brindar las primeras atenciones médicas.
Hasta el momento, el gobierno de China ha mantenido una postura de hermetismo absoluto en torno al incidente, por lo que no se ha emitido ningún comunicado oficial que precise el número de personas heridas, posibles fallecidos o las fallas técnicas que provocaron el impacto del avión contra el edificio.