Una potente detonación provocada por el almacenamiento clandestino de fuegos artificiales al interior de una vivienda sacudió a la comunidad de la isla de Whidbey, en el estado de Washington. El estallido fue de tal magnitud que destruyó por completo dos casas habitacionales y dejó una tercera con daños estructurales de extrema gravedad.
La fuerza de la onda expansiva alertó de inmediato a los residentes de las localidades vecinas, ya que el estruendo y la vibración del suelo pudieron percibirse con claridad a varios kilómetros a la redonda del epicentro del siniestro.
Al lugar arribaron de forma inmediata los cuerpos de rescate y bomberos para combatir el incendio derivado de la explosión. Durante las intensas labores de mitigación del fuego y remoción de escombros, tres elementos del cuerpo de bomberos resultaron lesionados; uno de ellos tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital para recibir intervención quirúrgica debido a una herida de gravedad en una de sus manos.
Por su parte, los propietarios del inmueble donde se originó el almacenamiento ilegal de pirotecnia también sufrieron heridas de diversa consideración. Las autoridades locales del estado de Washington ya han iniciado una investigación formal para determinar las responsabilidades legales y esclarecer las severas omisiones a las medidas de seguridad que provocaron el siniestro.