Una situación crítica y de emergencia sanitaria se vive en Francia luego de que las autoridades confirmaran el fallecimiento de al menos siete personas en incidentes directamente relacionados con la intensa ola de calor extremo que azota a gran parte de Europa. El Gobierno francés informó con preocupación que el pasado martes 26 de mayo se convirtió de manera oficial en el día más caluroso jamás registrado en la historia del país, al alcanzarse temperaturas sofocantes de hasta 36°C en diversas regiones que no están acostumbradas a estos niveles térmicos.
De acuerdo con el reporte oficial de las corporaciones de salud, el calor extremo empujó a miles de ciudadanos y turistas a buscar alivio en los cuerpos de agua, lo que lamentablemente derivó en una tragedia colateral: cinco de las víctimas mortales perdieron la vida por ahogamiento en lagos, ríos y playas en medio de la desesperación por refrescarse. Las otras dos muertes confirmadas correspondieron a personas de la tercera edad que sufrieron golpes de calor fulminantes en el interior de sus hogares.
Ante este panorama, el Servicio Meteorológico francés (Météo-France) emitió un aviso especial advirtiendo que las altas temperaturas y la masa de aire cálido continuarán estacionadas sobre el territorio durante varios días más. Esta condición obligó al Gobierno a preparar un plan de contingencia con medidas especiales, que incluye la posible suspensión o modificación de horarios en eventos deportivos de gran magnitud y actividades escolares al aire libre para evitar más desgracias.
Las autoridades de protección civil han hecho un llamado urgente a la población a no ingresar a zonas de agua no vigiladas, mantenerse constantemente hidratados y extremar el cuidado en niños y adultos mayores, mientras los hospitales del país se declaran listos ante un posible repunte en los ingresos por deshidratación severa.